EN LA CARRETERA

26 septiembre, 2016

Hasta ahora no había realizado ningún post sobre fotografía de viajes. Pero gracias al road trip que tuve la suerte de hacer este verano por el oeste americano, nos estrenamos con este tipo de foto. En la carretera es un recorrido por dos de los ocho estados que atraviesa la Ruta 66: California y Arizona.

Una de las primeras cosas que me planteé al preparar el viaje fue qué cámara llevar. Desde que empecé a trabajar en digital, había sido fiel a mi Canon 5D Mark II, pero para esta aventura me suponía un problema de tamaño y peso.

Así que tras indagaciones varias y consejos expertos, me decidí por la Olympus OMD E-M5 Mark II. Mucho más ligera y reducida, pude llevarla siempre encima o tenerla a mano en el coche en una pequeña guantera junto a mi asiento.

Aún así, hacer fotos siendo además conductora en un viaje es complicado. Cuando a la vuelta de vacaciones todo el mundo me decía que seguro me había venido con un montón de fotazas, yo tenía la sensación agridulce y secreta de que las mejores fotos me las había dejado precisamente en la carretera. Trenes de Union Pacific surgiendo de un túnel en medio de montañas rocosas, auténticos cowboys al volante de su camioneta cediéndome el paso en un cruce, trailers cargados de casas de madera prefabricadas cruzando el desierto…

Así que si no puedes ser copiloto, te toca estar atento para frenar a tiempo cuando te acerques a algo interesante. Yo a veces incluso di la vuelta para fotografiar cosas que ya habíamos dejado atrás y me habían llamado la atención.

Fue el caso de esta casa perdida en mitad de la nada. Luego, a lo largo de la ruta, vendrían bastantes más, pero el primer día yendo desde el pueblo fantasma de Calico hacia Yermo (California), ver una auténtica vivienda abandonada sin huella alguna de atracción turística, me pareció fascinante.

De dónde me viene esta fascinación por los paisajes y la forma de vida del medio oeste americano, no lo tengo muy claro. Supongo que las películas que ves, la música que escuchas y los libros que lees, van construyendo tus referencias casi sin darte cuenta.

Lo que sí tuve claro desde el principio es el tipo de viaje que quería hacer: en nuestro propio coche, a nuestro ritmo, con un itinerario de sitios clave que nos interesaban y con tiempo suficiente para hacer paradas improvisadas cuando quisiéramos.

También sabía en qué fotos me quería centrar. Aunque el recorrido incluía obviamente lugares típicos, mi atención era, en general, para los menos transitados.

Newberry Springs (California) fue la primera parada prevista en una de esas extensiones áridas y poco pobladas. Y ahí –al menos para mí– es donde reside su encanto. No es fácil de encontrar, pues su único reclamo es un café/motel de carretera.

Este local es famoso por la película del mismo nombre, Bagdad Cafe (Percy Adlon, 1987). De hecho, cambió el suyo original, Sidewinder Cafe, tras el éxito del film. Tiré varias tomas generales, pero la que más me gustó fue esta que hice antes de subir al coche para continuar el viaje. Supongo que las sandalias serían de alguna de las dos pintorescas camareras, que debía estar descansando antes de que comenzaran a llegar los clientes.

Entre Newberry Springs y la siguiente parada, en Amboy (California), vimos muchos locales que vivieron su esplendor en los años 50 y que yo esperaba encontrar. Gasolineras, talleres de coches, cafeterías e incluso casas particulares. La mayoría, abandonados.

Quería reflejar estos espacios de una forma sencilla y realista, casi naïf. Imágenes en color, sin apenas edición, y planos abiertos, la mayoría frontales.

El Roy´s era otra de las paradas que nos habíamos marcado. Este motel, café y gasolinera fundado en 1938 fue una de las localizaciones donde se rodaron Carretera al infierno (Robert Harmon, 1986) y Kalifornia (Dominic Sena, 1993).

Justo enfrente, una oficina de correos al pie de la carretera.

Ya en Arizona, el tramo que va de Oatman a Williams tiene bastantes puntos preparados para el turismo. El abandono real que veíamos antes se convierte ahora en locales, coches y surtidores de gasolina restaurados o, al menos, conservados en la medida de lo posible para recrear los años dorados de la ruta.

Es el caso de la Hackberry Store. Aunque saqué la obligada foto de la fachada, me quedo con este clásico encallado en la parte posterior de la tienda.

Otro buen ejemplo sería Seligman, pueblo de la 66 rescatado del olvido gracias a Ángel Delgadillo, famoso por su barbería y porque sus memorias inspiraron la película de animación Cars. En la imagen, el Supai Motel viendo cómo se avecinaba una tormenta a nuestro paso.

Y llegamos a Williams, última parada en el recorrido de este post.

El Dairy Queen, diner junto a la antigua carretera, y un Cadillac con matrícula de Arizona aparcado frente a una gasolinera.

Para terminar, del paseo nocturno por el pueblo –que es una gozada si eres fan de los neones como yo–, el luminoso del Grand Motel y un plano general del Rodeway Inn&Suites.

En la próxima entrega continuaremos nuestro viaje y seguiremos descubriendo instantáneas de ese otro paisaje americano ...