PEYNE AND TRUTH

27 Abril, 2017

Hace unos meses recibí un encargo desde Londres. Uno muy especial y diferente a todo lo que había hecho hasta entonces. Miriam, una amiga que lleva años viviendo allí, acababa de escribir su primera novela en inglés y quería que yo realizara la fotografía de la portada. Tras la sorpresa inicial, lo primero que hice fue pedirle el borrador para ponerme un poco en situación.

Como lectora habitual, sé el papel que juega esa “tarjeta de presentación” que es la cubierta de una novela. Hay muchos bodrios camuflados tras portadas maravillosas y auténticos tesoros escondidos bajo un par de tapas grises. Pero lo cierto es que, acorde o no con la historia, la imagen exterior suele ser la primera toma de contacto con un libro, y por eso había que darle a este trabajo la importancia que merecía.

Así que me dispuse a conocer a Marie, la protagonista: una chica de veintitantos años residente en una imaginaria localidad costera de Inglaterra a principios de los 90. Ella misma nos cuenta en primera persona cómo un acontecimiento inesperado y todos los demás que se precipitan a raíz de éste, la llevan a replantearse su vida.

La pregunta obligada que me hice para empezar, fue quién podría ser nuestra Marie Peyne. Por alguna razón, me la imaginaba con la piel y los ojos claros. Guapa, pero no excesivamente preocupada por su aspecto. Dulce, pero capaz de transmitir el drama que atraviesa el personaje… Y me acordé de Clara, amiga de una amiga con la que había coincidido en un par de ocasiones. Lo consulté con Miriam -la escritora-, para confirmar que nos imaginábamos de la misma forma a la protagonista, y le pareció perfecta.

El siguiente paso antes de la sesión fue definir algunos aspectos como la iluminación, los encuadres o el vestuario. Tras barajar varias localizaciones, finalmente nos decidimos por la casa de Clara, estupenda para trabajar con luz natural. Quedamos una mañana de domingo que pasó volando entre risas, cafés y cambios de mobiliario para recrear el espacio de Marie. Este es el resultado de las cuatro imágenes finalistas.

A Miriam le gustaba la idea de tomar un plano cenital para luego girarlo, haciendo aún más atípico el punto de vista. Lo ideal habría sido fotografiar a la modelo en una playa, lago o similar, por la importancia del agua en la historia. Pero como esto resultaba bastante complicado, decidimos simplificarlo tumbándola sobre unas sábanas arrugadas que aportaran textura.

En principio, esta solución nos pareció suficiente. Pero cuando estaba ya editándola, se me ocurrió jugar además con otra imagen para introducir de alguna forma el concepto del agua. Busqué entre mis fotos de viajes y encontré una de la bahía de San Francisco que creí podía encajar. Lo cierto es que no soy muy amiga de los fotomontajes ni de los efectos especiales. Generalmente, cuánto más auténtica y cercana me parece una imagen, más me gusta. Pero en este caso, por el tipo de proyecto que es y porque, honestamente, me parece que la composición funciona sin resultar hortera, me permití la licencia.

A diferencia de la anterior, esta toma fue totalmente improvisada. Estábamos haciendo un pequeño descanso en la terraza cuando vi por primera vez la ventana de la habitación desde fuera. Me encantó la luz que le llegaba a Clara en primer término y cómo el interior se quedaba en penumbras, dejándole todo el protagonismo a ella y a las cortinas moradas.

Lo único de este plano que llevaba ya pensado, igual que en el caso anterior y en el siguiente, era la composición. Me gustaba la idea de una imagen vertical con mucho aire por arriba para que toda la portada fuera la propia fotografía, dejando espacio para escribir el título directamente sobre ella en la parte superior.

Y por último, la imagen ganadora.

Hacer un contraluz era un reto para mí porque, aunque me encanta esta técnica, no la había trabajado demasiado hasta ahora. Lleva su tiempo dominarla, pero me parecía una muy buena opción para recrear la atmósfera del libro, así que estaba decidida a intentarlo. Al final, y a pesar de lo cambiante que fue la luz al inicio de la sesión -el sol estaba continuamente asomándose y escondiéndose tras las nubes-, ¡lo conseguimos!

Me gusta el efecto de ella en sombras silueteada por la luz del fondo. Y el peso del aire que domina la imagen frente al espacio que ocupa la figura en la parte inferior. Creo que consiguen transmitir en cierta forma la fragilidad del personaje.

Elegida ya la imagen definitiva, la portada está en plena fase de diseño final. Muy pronto la novela verá la luz en formato ebook y no me cabe duda de que, a estas alturas, tendréis curiosidad por descubrir la historia de Marie. Hablando de nuevo como lectora, os aseguro que merece la pena. ¡Estad atentos porque os informaremos en cuanto esté disponible!